EL TIEMPO DE LOS CIUDADANOS. José Maria Montero


Anoche presentamos en Gelves, un pequeño municipio sevillano ribereño del Guadalquivir, un Banco del Tiempo. Una sencilla herramienta que devuelve el protagonismo a los ciudadanos, que nos aleja de la cultura del subsidio y la inercia asistencial. Una manera muy poco sofisticada de crear tejido social, de favorecer la integración y el sentimiento de pertenencia a una comunidad. Sí, todas esas cosas que los políticos andan estos días cacareando pero que son tan difíciles de llevar a la práctica. Tan difíciles que, al final, son los ciudadanos comprometidos los únicos que, de verdad, pueden llevarlas a la práctica. Por el puro placer de ayudar. Por la simple satisfacción de reforzar los lazos personales y comunitarios que esta sociedad, tan repleta de ruidos, ha ido debilitando.
Una buena manera de acercarse a lo que son y a lo que significan los Bancos del Tiempo es leer a María Novo. En su libro “Despacio, despacio…” (Ediciones Obelisco, 2010) mi amiga María celebra la existencia de estos “sistemas económicos alternativos”, donde las personas (y no el mercado o el dinero) ocupan el centro de las relaciones humanas y sociales.
Un Banco del Tiempo (BdT), explica María, no es un banco en si aunque funcione como un banco. En realidad es un sistema económico alternativo por el cual un grupo de usuarios puede ofrecer o demandar productos o servicios sin que intervenga la moneda convencional. Es por tanto un sistema de intercambio que va más allá del simple trueque entre dos personas (tu me arreglas el jardín, yo te enseño a cocinar, por ejemplo), porque lo que se recibe a cambio del servicio que se presta es una “moneda no convencional”, en vez de ser euros esa “moneda no convencional” es tiempo, medido en horas. Ese tiempo se puede usar más adelante para adquirir un producto o servicio ofrecido por otro usuario.
En el BdT no se le devuelve el servicio a quien nos lo ha prestado, sino que se acumulan o detraen horas en cada saldo personal, horas que podrán ser utilizadas, en el futuro, para solicitar o dar servicios a un tercer socio. Las prestaciones tampoco tienen que coincidir en el tiempo (se da cuando se puede y se recibe cuando se necesita).
Anoche, en Gelves, celebramos que el tiempo esté en manos de los ciudadanos.
Los que quieran conocer o unirse a este BdT pueden hacerlo visitando este blog:

Ver artículo completo en El Gato en el Jazmín



Puedes ver este sencillo vídeo de la ONG Cívica para los Bancos del Tiempo de América Latina, pensado para su funcionamiento sin sistema informático, es decir, sin base de datos, sino con un local y una oficina material, con asistencia personal y directa. Esta forma podemos adoptarla en Nuestro Banco del Tiempo, si hay demanda de usuarios sin acceso a internet y si disponemos de local y "agentes del tiempo" (personas que prestan su tiempo a la organización).

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